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La revolución por la vía de los afectos.

Publicado por Santiago Garcia Navarro over 8 years

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La revolución por la vía de los afectos.

Fuente: LatinArt.com: http://www.latinart.com/spanish/aiview.cfm?id=354

A principios de noviembre del año de 2005, un dispositivo de seguridad diseñado principalmente por los gobiernos de Argentina y Estados Unidos para garantizar el desarrollo de la IV Cumbre de las Américas, transformó un sector de 250 manzanas de la costa central de Mar del Plata en un enclave hermético. En el balneario en el que se agitan o reposan las fantasías vacacionales de la mayoría de los argentinos, los propios residentes podían ingresar a sus casas sólo si hacían valer una tarjeta de identificación elaborada ex profeso por la policía.

Una muy precisa radiografía de la democracia de mercado brindó ese búnker en el que los representantes decidieron quedar por completo aislados a fin de, paradójicamente, decidir en nombre de aquellos a los que representan. Pero el asunto de fondo eran los negocios: las presiones del gobierno de Bush para lograr un acuerdo continental que permitiera lanzar definitivamente el ALCA se frustraron por la oposición de los países del Mercosur y Venezuela.

La mañana del día anterior al cierre de la Cumbre, una multitudinaria manifestación pacífica, liderada espiritualmente por el presidente Hugo Chávez, atravesó decenas de cuadras por uno de los sectores de circulación no restringida de la ciudad. Esa misma tarde, una marcha más radicalizada programaba transgredir uno de los pocos accesos al cordón militar y policial que custodiaba el barrio cerrado temporario donde discutían las cúpulas gubernamentales. El desenlace fue rápido: los agentes del orden desplegaron una represión misteriosamente comedida y retardada, algunos manifestantes destrozaron tiendas, hubo una redada arbitraria, decenas de personas terminaron en las comisarías, y todo fue editado y reproducido por los medios al calor de las noticias.

Durante la semana de la Cumbre, Mar del Plata había quedado paralizada. Ni un alma se vio por las calles del centro, nadie en los barrios más alejados y tranquilos. La gente, que por temor se había atrincherado durante varios días en sus casas o se había exiliado a ciudades vecinas, salió a ocupar la calle por primera vez para recorrer -curiosa, confusa, confundida-, el reguero de destrozos que dejó la manifestación de la tarde.

En esa ciudad sitiada bajo pretexto de defensa contra el terrorismo global, a la vez que agitada por las movilizaciones callejeras, se dio a conocer un nuevo movimiento político, adepto a los anacronismos y promotor de la revolución por la vía de los afectos: la Internacional Errorista (IE). Surgido del seno del grupo Etcétera..., el Errorismo se conformó por ampliación y, en cierto sentido, superación de la idea y la práctica del colectivo de origen, y se viene organizando en una cooperación reticular con grupos que actúan más allá de las -casi transparentes- fronteras argentinas. A continuación, algunos fragmentos de la conversación que mantuvimos hace dos semanas, en Buenos Aires, con tres miembros de Etcétera... y de la IE: Federico Zukerfeld, Loreto Garin y Antonio O´Higgins (Checha).

Federico Zukerfeld: Todo esto parte de una especie de investigación que comenzamos con el análisis sobre cómo los medios de comunicación conforman un imaginario social, convierten a determinados sujetos sociales en un enemigo, y lo utilizan como justificación de sus avances imperiales, guerras e intereses económicos. El Errorismo surgió de alguna manera como una continuidad del proyecto Gente armada. En 2004, nosotros notábamos que ese enemigo, en la Argentina, se estaba constituyendo en la figura del piquetero. Los medios creaban un imaginario donde los piqueteros eran peligrosos, delincuentes, diferentes a nosotros, y conformaban casi una esfera social nueva, que nadie entiende bien qué es, porque tienen su propia música, su propia forma de vestir, su propia forma de hablar, sus propios códigos. Ese "enemigo" tenía que ser apartado de la sociedad, porque potencialmente podía algún día ser parte de una guerrilla. La principal acusación es que ellos iban a las manifestaciones armados y con el rostro cubierto. Si uno tomaba una imagen de los piqueteros y la ponía en contraste con la Intifada palestina, no había muchas diferencias: el mismo pañuelo, el mismo palo, la misma gomera, pero en latitudes diferentes. A partir de eso, hicimos Gente armada: fotocopias ampliadas a tamaño natural de distintas figuras que pueden reflejar personajes identificables de la ficción o de la realidad. Se llama Gente armada porque esos personajes están armados, y también porque son construidos y desarmables.

Loreto Garín: También porque son figuras sobre la gente que arman los medios de comunicación.

FZ: Cuando supimos que George Bush iba a venir a Mar del Plata, pensamos en una de las consignas que siempre se usaban en los escraches: "A donde vayan los iremos a buscar". Es decir, que a donde fuera Bush lo íbamos a ir a buscar para denunciarlo. Nuestra idea principal era conformar una especie de imagen-espejo de Medio Oriente. Al estilo de otras acciones nuestras, la idea era aparecer vestidos como terroristas, para que la imagen se difundiera por los medios de comunicación masiva internacional, que son los mismos que construyen esta figura. Buscábamos que se filtrara esta figura como un mensaje: "ojo, que también acá están haciendo la guerra, ojo que éste puede ser el próximo punto..." Después empezamos a trabajar desde lo teatral y lo cinematográfico. "Errorismo" nació porque nosotros no podíamos hablar de terrorismo. Cuando empezamos a investigar cómo se entrenan y actúan los terroristas, uno de nuestros compañeros, Ariel, mandó por correo electrónico un mensaje titulado ¿Cómo se prepara un suicida de (no sé dónde)?. Pero le bloquearon el Hotmail y entramos en paranoia. Nos dimos cuenta de que hay una censura muy fuerte sobre el tema, porque, o parece que estás apoyando los métodos terroristas, o que condenás a la sociedad musulmana completa. Un día, cuando un compañero nuestro estaba escribiendo un texto en la compu, apretó el corrector F7 y la primera palabra que apareció marcada como incorrecta fue "errorismo". Este compañero había querido escribir "terrorismo". El corrector decía: "errorismo" no existe, usted quiso decir "erotismo" o "terrorismo". De ahí surgió el nombre. Por un lado, como oposición y denuncia al estereotipo. Pero por otro, hallamos la palabra justa, que tiene su propia discusión filosófica sobre el tema del error.

Santiago García Navarro: ¿El errorismo sería una forma de desarmar esa oposición?

FZ: No estoy tan seguro. El errorismo destraba porque tiene humor, y facilita un debate que sería muy difícil darlo.

LG: El Errorismo surgió en gran parte con esta idea del error, que apareció como un azar objetivo total. Era la época en que la policía inglesa mató a un brasileño en el metro y dijo que fue por error, cuando la CIA se había llevado a un ciudadano alemán a un campo de concentración y dijo que fue por error, etc. Entonces la palabra "error" empezó a ser funcional dentro del discurso del terror. Cuando empezamos a escribir el Manifiesto Errorista vimos que, por un lado, abría la posibilidad de discutir algo que es muy difícil de discutir porque se encuentra bloqueado por completo, pero por otro, lo relativiza a tal nivel que se vuelve muy complejo el debate. A algunos amigos europeos, por ejemplo, les gustaba la idea de errorismo pero no la imagen de las luchas de liberación nacional o de la mujer musulmana tapada.

FZ: El argumento para la discusión es que al reproducir esa imagen estarías colaborando con el sistema que oprime a las mujeres, y al incluir las armas estarías avalando su uso. El símbolo del arma es tan fuerte que la gente lo ve como un arma real. Por eso les pusimos el "bang", que es un elemento esencial del cómic. Nosotros conformamos la acción teatral con una estética del cómic, por el tipo de posiciones actorales, por los personajes, por el maquillaje, etc. La onomatopeya servía para eso. La primera declaración que hicimos fue: "Todos somos erroristas", un juego de palabras con "todos somos terroristas".

LG: El terrorismo se ha convertido en una forma de control a tal nivel que ya ni siquiera apunta contra los que forman parte de un determinado espacio ideológico, clase social o cultura. Y lo más complejo es que empieza a generar una lógica a nivel cotidiano.

SGN: ¿Y qué tipo de configuración social creen que se está defendiendo en nombre del ataque al terrorismo?

FZ: Cuando fue el golpe del 76 en la Argentina, lo que se instaló fue el terrorismo de Estado, que conformó una situación de paranoia permanente, en la que podías llegar a denunciar a tu vecino con la excusa de que había guerrilleros que querían hacer el comunismo. Luego se aceptó el concepto "terrorismo de Estado". Pero cuando la dictadura hizo su defensa, dijo que cometió errores y excesos. El mismo discurso de Estados Unidos. Ahora el próximo punto es Irán, y quizás el siguiente sea Venezuela, o quién sabe dónde. Pero yo creo que esto se acerca a América Latina.

SGN: Tengo la impresión de que en la IE, el eje no está tan puesto en la discusión sobre el terrorismo global, sino en algo mucho más amplio, que es el terror del mercado. Desde la perspectiva de Argentina, ¿cuáles serían para ustedes los movimientos de poder que organizan la sociedad?

FZ: Siento que es un territorio muy frágil el de la situación y el imaginario local. La integración que hace el gobierno de Kirchner de ciertos sectores piqueteros, tiende a consolidar una idea de gobernabilidad y estabilidad. Pero a la vez aparece el fantasma de la inseguridad, y entonces el enemigo es la delincuencia juvenil, los drogadictos, el que queda bajo la línea de pobreza, el que no tiene las herramientas culturales o económicas para ingresar al status quo social y tiene que vivir de subsidios estatales, etc. Con esta gobernabilidad se produce una licuación de las tensiones sociales.

LG: Pero ahora también hay un estereotipo "positivo", que surge de la reconformación de algo que en los 90 estaba muy presente, que es la imagen de triunfo, consumo y riqueza alentada por el neoliberalismo. El sistema económico y el poder político actual manejan un grado de censura mediática a tal nivel, que no sólo crean un estereotipo, sino que también fomentan el absoluto desconocimiento de la sociedad sobre lo que está pasando.

SGN: En Mar del Plata percibí que la gente le tenía miedo, sobre todo, al enorme aparato de seguridad, mucho más que a la hipotética amenaza de un atentado terrorista. El miedo era a que en cualquier momento se pusiera en discusión el aparato de seguridad, a que se produjera un caos ahí mismo, lo que en una mínima medida se dio con la manifestación de la tarde. La imagen más fuerte que guardo es la de decenas y decenas de policías federales apostados en fila en el primero de los tres cordones que defendían el hotel donde estaba Bush, y frente a ellos, el espectáculo de una avenida completamente vacía, sin una sola persona a la vista, sin un solo auto estacionado. Y entonces te preguntabas: "¿Y el enemigo cuál es?" Se me hizo evidente que el enemigo era en buena medida una ficción creada para facilitar el control y para mantener a la gente común apartada de los "asuntos de gobierno".

FZ: Nosotros fuimos a la marcha de la mañana, y en el medio del show actuamos disfrazados ante las cámaras. Somos artistas, así que para nosotros venía bien. Pero cuando llegamos al acto de Chávez se puso todo muy denso. Nosotros no queríamos sentirnos como un rebaño guiado. Teníamos nuestra autonomía errorista y nos fuimos. Nos preparamos para la marcha de la tarde, y eso nos trajo una discusión interna dentro del grupo de los 25 erroristas que estábamos ahí. Yo tenía la posición de que no había que ir, porque diversas fuentes nos decían que esa tarde se pudría todo, y yo pensaba que en la primera volteada podíamos caer. Durante tres horas discutimos qué hacer, y apareció esa responsabilidad nuestra como organización. El caso es que fuimos, pero sin las armas. Sólo con panfletos y pañuelos. Sin embargo, nuestra participación duró apenas cinco minutos, porque en cuanto llegamos a la marcha ya estaban los gases lacrimógenos y todos corrían. Empezaron a detener a gente y nosotros nos fuimos a buscar abogados, etc.

Al otro día, cuando faltaban cuatro horas para que terminara la Cumbre y se fuera Bush, nosotros ya habíamos hecho lo que teníamos que hacer y nos quedaba un rato libre. Entonces fuimos a la playa, y de paso filmamos una escena de la película Operación Bang: los erroristas que vienen desde el agua, los erroristas agachados, los erroristas con el bote, los erroristas en las escolleras. Teníamos un bote inflable y un Jeep verde militar. Y de repente algunos dicen: "¿Hey, ahí pasan dos helicópteros. Vamos a apuntarles"¿. Y después pasa un avión enorme, y nosotros en las escolleras apuntando. No sabíamos que era el Air Force One, donde iba Bush, y ese fue el error errorista. Dos minutos después, por todos lados, suenan las sirenas, empiezan a cerrar la playa y caen muchos policías con armas, con perros: "¿quietos, quietos, quietos, quietos, quietos"¿. Y nosotros ahí tuvimos que decir: "¿Es un error. Las armas son de cartón"¿ (porque el tipo decía: "¿tirála, tirála, tirála"¿). Y dijimos: "Somos actores, estamos filmando una película", y les entregamos una autorización municipal que habíamos hecho nosotros pero que sirvió. Toda esa escena está filmada. Un policía dijo: "¿Algún responsable"¿. Y un compañero nuestro, el Mota, dijo: "Yo", y se fueron los dos a negociar. Nuestro compa"¿ero le pregunta: "¿Cuál fue el error?", y el policía le dice: "El error es que hubo cincuenta llamadas telefónicas, desde handies, desde la playa, de vecinos, diciendo que había piqueteros apuntando con armas hacia el cielo, y nosotros teníamos que venir". Y dice nuestro compañero: "¿Pero usted nunca cometió un error?" Todo esto era conversación espontánea. Y el tipo dice: "Sí, el error que cometí fue ser policía. Yo quise ser actor pero no me dejaron". Y ahí se completó el asunto. El tipo se estaba sintiendo parte del rodaje. Terminó armándose una discusión en la que se juntó mucha gente, con cámaras, y entonces nuestro compañero, al estilo evangelista, empezó a preguntarle una por una a la gente que estaba ahí: "¿Y usted, nunca cometió un error?" Y una mujer decía: "Yo me casé por error, querido", y así cada uno empezó a hacer su catarsis. Después llegó el policía con la carta de autorización y dijo: "Pueden seguir tranquilos". Y así terminó la escena. El error errorista consistió en este caso en que le apuntamos a Bush por error, por error nos vinieron a detener, y también por error nos dejaron ir, porque la carta era falsa. Y ahí dijimos: este es el corazón de la obra, esta es la clave. Y ahí nació también nuestra teoría del espect-actor y el actor-cidio.

LG: También eso fue posible porque la situación local era muy fuerte. La cumbre fue un espectáculo, con policías de varios países controlando distintas áreas. El espectáculo de Kirchner y Chávez por un lado, y por otro, la sensación de absoluto control: tanto del sector populista, que controlaba bien su rebaño de vacas marchando, como el control policial extranjero, que era muy sorprendente. Y la gente, que estaba tan enloquecida que no pudo distinguir nuestras armas de juguete de otras de verdad.

FZ: Los elementos que elegimos para la acción son: el pañuelo, que es como de Medio Oriente -sólo que dice: "bang, Erroristas"-, las armas poéticas, los panfletos en distintos idiomas -al punto que había gente que decía: "¿De dónde son? Hay gente de muchos países, que habla de formas distintas"-, la bandera, las pancartas, y el Jeep. La campaña empezó en el Obelisco, en Buenos Aires, después en la Cancillería, después en Mar del Plata, y finalmente el 20 de diciembre, otra vez en Buenos Aires. Todos estos elementos siempre fueron apareciendo, y sumábamos cada vez más gente al agite. Los elementos y los colores de la imagen eran muy pocos, y no podían ser más, porque sino no cuajaban.

SGN: ¿Y las armas poéticas a qué le disparan?

FZ: A lo primero que le disparan es al inconsciente, porque son metáforas. Una vez que entró la bala, sigue moviéndose y creo que va directo al corazón, después creo que va hacia el sexo, y después vuelve a salir, por el culo.

SGN: Muy orgánico todo. (Risas). ¿Cómo juega, en concreto, el espect-actor y el actor-cidio? La teatralización que ustedes suelen hacer, coloca a los actores en un escenario virtual, móvil, que es la calle, pero en última instancia el escenario está. ¿Cómo se desarma ese escenario para que no se componga una "obra" frente a otros que no participan directamente?

LG: Siempre la idea de Etcétera fue trabajar una especie de teatro de la catarsis. Lo importante para nosotros era generar una instancia para que lo que estaba dormido internamente en los manifestantes del escrache, pudiera salir a partir del teatro: la ira, el dolor, el temor, la histeria. Sacar aquello que queda reprimido y que en la militancia política se racionaliza. Decidimos que íbamos a representar al victimario y no a la víctima, al conflicto y no a los conflictuados. En ese momento, en el escrache poníamos en juego y en duda la relación que tenemos como militantes, como afectados directos también, ese lugar de fragilidad frente al enemigo. Nosotros representábamos al militar, al torturador, al médico que se apropiaba de los nños, como un tipo simpático, muy grotesco, muy del teatro del absurdo, y eso producía catarsis. Las Madres de Plaza de Mayo empezaban a gritar, a hablar. La idea era generar algo que la sociedad en cierta medida necesita, sobre todo porque la gente se expresa por necesidades muy controladas. De lo que nos dimos cuenta con el Errorismo fue que nosotros, como actores, tenemos la necesidad fundamental del teatro para nuestras vidas. El orgasmo no lo conseguimos yendo al museo, ni haciendo acciones gráficas, sino en el teatro.

FZ: En Kantor, tanto como en Artaud, hay esa idea de que el que se somete a un estado profundo de teatro se suicida, porque por ese tiempo es otra persona, está dando su vida por esa experiencia y desaparece. Actor-cidio es esa entrega a la experiencia performática, del modo en que un suicida se entrega a su misión, completamente convencido de lo que está haciendo, y preparado.

SGN: ¿Pero ahí no hay una idea de enajenación? Considerando que un sujeto no es una cosa estable, sino que siempre está transformándose, deviniendo, también puede tratarse de diferentes estados de ese mismo cuerpo.

FZ: Sí, pero nosotros hablamos de una operación específica. En ese momento lo necesario es construir un conjunto de personas que estén igualmente convencidas, preparadas, que todos confíen en todos, que nadie vaya a delatar al otro, y que todos sepan qué tiene que hacer exactamente frente a una situación. La experiencia del actor-cidio no es un modelo de vida, pero es efectiva para el momento de esa acción determinada.

SGN: Entonces, si hablamos de suicidio, ¿qué estaría matando uno en sí mismo cuando se entrega a la performance?

FZ: El ego.

Antonio O´Higgins: Lo que muere es eso que la persona tiene de cerrado. Se suicida porque encuentra elementos para representar lo que tiene adentro.

SGN: Ahora, si la performance fuese un momento de excepción, daría la impresión de que ese tiempo no afecta al resto de la vida. En cambio, si ese suicidio parcial, el de la represión, tiene consecuencias a posteriori de la performance, está relacionado con un momento de mucha intensidad donde hay algo que se quiebra en la estructura del yo, pero que no mata al sujeto, sino que en todo caso lo lanza a una nueva etapa.

LG: Querría marcar una diferencia primero. El espect-actor es el que se somete a la experiencia catártica y que bota lo que tiene reprimido. Se convierte en actor. Puede que en su vida cotidiana siga siendo un espectador, y que luego vuelva a ser actor. Se convierte en actor-cidio cuando toma conciencia de que esa herramienta teatral es constante.

FZ: En cada uno de los que han pasado en este último tiempo por esta actividad del Errorismo, uno ve hasta qué punto esto le llevó e escribir sus propios textos, a continuar reflexionando sobre tal o cual idea, y cómo este germen entró. Es como el amor, pienso yo. Errorismo no es un polvo de una noche, sino un compromiso. El amor errorista está libre de errores, un errorista en el amor es un ser errático, no busca la perfección, porque sabe que el amor es un continuo ir y venir. En el caso de esta experiencia poética, artística o como se la quiera llamar, lo que deja después es la misma sensación que se tiene en el amor. O quedás enganchado o te pasa de costado. Los que no son artistas empiezan a serlo, se sienten actores, se reconocen individualmente, se involucran con la idea, y son los compañeros que pasaron por la experiencia los que presionan a seguir, nos llaman y nos preguntan cuándo es la próxima.


Santiago García Navarro escribe sobre temas de arte, política y arquitectura. Fue miembro del colectivo Duplus, con el que publicó el libro El pez, la bicicleta y la máquina de escribir (Buenos Aires, Fundación Proa, 2006). Vive y trabaja en Buenos Aires.

LatinArt.com fue creada con el objeto de investigar las propuestas notablemente globalizadas del quehacer artístico, las prácticas institucionales y los proyectos curatorios provenientes del continente americano en el área del arte moderno y contemporáneo. Con base en Los Ángeles, expandimos nuestros intereses para abarcar el arte que se produce tanto en América Latina como en las regiones, países y ciudades con los cuales se ha establecido el diálogo.

Gracias: Bill Kelley, Latinart, Santiago Garcia Navarro.

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